La acción protectora no se debe a factores alternativos, que ya han sido tenidos en cuenta en el estudio, como por ejemplo la procedencia socioeconómica, la edad, el sexo, los factores de riesgo genéticos, o el estado general de salud.
Además, los resultados obtenidos por el equipo de Anna-Maija Tolppanen, de la Universidad de Finlandia Oriental, indican que volverse más activo físicamente una vez transcurrida la mediana edad, aún puede ayudar a reducir un poco el riesgo el demencia.
La edad promedio de los sujetos de estudio al inicio de la investigación y del seguimiento posterior que han aportado los datos con los que se ha trabajado en el nuevo estudio, fue de 50 años.
En investigaciones anteriores, se han sugerido varios factores de riesgo para la demencia, modificables mediante la conducta. Pero concretar mucho más el grado de influencia de cada factor y de la interacción entre ellos es esencial para poder definir adecuadamente las medidas preventivas aplicables a los grupos de mayor riesgo.
En el nuevo estudio también han trabajado Alina Solomon, Jenni Kulmala, Ingemar Kåreholt, Tiia Ngandu, Minna Rusanen, Tiina Laatikainen, Hilkka Soininen, y Miia Kivipelto.
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